Han pasado diez años desde que el 1 de abril de 2001 un grupo de evangélicos entre estudiantes de teología, familiares y un pastor recién graduado, decidieron reunirse en una casa de la Colonia Cuscatlán en el cantón San Bartolo del municipio de Ilopango, unos 7 kilómetros al oriente de la capital salvadoreña, para dar vida a un proyecto cristiano evangélico que aspiraba a congregar unas 500 personas.
Ninguno de los presentes podría imaginarse la magnitud del proyecto que Dios depositaba en sus manos.
El primer cambio fue en menos de 15 días. De un garaje el grupo pasó a congregarse en una casa vieja, rodeada árboles en medio de un predio baldío casi basurero. Tareas de limpieza y mucha alegría precedieron a la construcción del primer templo en ese lugar, el cual por cierto se amplió en tres ocasiones.
Entre el 2001 y el 2003 el proyecto se denominó Tabernáculo Bíblico Bautista San Bartolo, pues tenía la cobertura ministerial del Tabernáculo Bíblico Bautista “Amigos de Israel” y aunque era independiente, antes de que finalizara el año 2003, la relación se rompió esencialmente porque las maneras de adoración cambiaron.
Una explosión de júbilo, alegría y gozo sumergió a los miembros de la iglesia en un renuevo espiritual. Carlos Rivas, su pastor había recibido una visión de Dios de romper esquemas, declarar libertad y vivir la experiencia de aceptar a Jesucristo, para adorar en todas las formas posibles que agradan al Padre, exaltan al Hijo y son inspiradas por el Espíritu Santo.
Las cosas comenzaron a cambiar. Un día la iglesia llevó esta alegría a espacios más abiertos en canchas de fútbol, auditórium para miles de personas como el anfiteatro de la Feria Internacional o el Estadio Jorge “Mágico” González; escenarios fuera del país en Nevada (EUA) y Australia. El pastor Carlos Rivas había sido levantado por el Señor Jesucristo, como un siervo el avivamiento que comenzó a incendiar con fuego los corazones de nuevos y viejos evangélicos, que habían permanecido atados y callados por la religiosidad y las cargas impuestas por la tradición.
En el templo de San Bartolo hacia el año 2004 las transformaciones del templo fueron permanentes, más y más gente se sumaba a ese lugar donde el fuego el Espíritu quemaba. La iglesia ya no era la misma, ni su nombre, ahora se denominaba Tabernáculo de Avivamiento Internacional (TAI)
Entonces Dios había hecho del proyecto una grandiosa manifestación de fe: una iglesia, un colegio, un medio de comunicación y un pueblo buscando cada vez más de su presencia. Los desafíos del Señor subieron de tono. Construir un templo digno de un Dios que dignifica a las personas.
Año 2005 se obtiene sin mayores recursos económicos un terreno que mide dos manzanas. Una vez cancelada la propiedad, el 15 de septiembre de 2008 se inicia la construcción de un precioso templo de adoración, el Complejo Internacional TAI. Un edificio moderno valorado en 3 millones de dólares, una joya arquitectónica construida en una las zonas más violentas del país que se inaugura 17 meses después, el 25 de noviembre de 2009 por el presidente de la república, Carlos Mauricio Funes Cartagena, ante la mirada de unas 50 mil personas que siguieron este milagro en el propio lugar, por la televisión, la radio y el Internet, medios que trasmitieron en vivo el evento.
En el año 2010 el pastor Carlos Rivas sigue siendo usado por el Señor Jesucristo en el nuevo Templo, donde semanalmente más 10 mil personas acuden para alimentarse espiritualmente, convivir en proyectos sociales, evangelizar a través de los medios de comunicación, formarse académicamente y seguir construyendo el reino de Dios para los que no conocen la Palabra o los que simplemente buscan del presencia del Señor Todopoderoso.
